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Madre colombiana se casó por “negocio” y terminó enterrada en la casa de su esposo

Pensó que el matrimonio por conveniencia con Roberto Colón, 22 años mayor que ella, la ayudaría a convertirse en una ciudadana estadounidense

Madre colombiana se casó por “negocio” y terminó enterrada en la casa de su esposo

Asesinó a su esposa y la sepultó en el patio. (Foto: Redes)

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Redacción: ruben.bolivar
06 Abr 2021 | 2:33 h

Siguiendo con la tradición y protocolo, el juez luego de declararlos marido y mujer, el novio se inclinó para besar a la novia, pero María Stella Gómez Mulett, la novia, se negó a bajar la máscara. No quiso que sus labios se tocaran. Y entonces el hombre, en vista que no pudo besar a su reciente esposa en la boca, lo hizo en la mejilla.

Gómez Mulett estaba recién salida de un tumultuoso matrimonio, del que le quedaron dos hijos adolescentes. La colombiana era científica y a sus 44 años, intentaba reinventarse en Estados Unidos.

Pensó que el matrimonio falso o por conveniencia con Roberto Colón, 22 años mayor que ella, él tenía 66 años; la ayudaría a convertirse en una ciudadana estadounidense más rápido.

Ella, tal vez pensando en su profesión como científica, podría conseguir un trabajo sólido en medicina en el sur de Florida; y posteriormente traer a sus dos hijos a vivir con ella, dijeron amigos y familiares después de enterarse de su trágica muerte.

El sujeto, Roberto Colón, fue acusado de matar a Gómez Mulett y de enterrar su cuerpo en el patio trasero de su vivienda en Boynton Beach.

Familiares y amigos de la víctima, en entrevistas con los medios, el South Florida Sun Sentinel y El Sentinel del sur de Florida, dieron a conocer una imagen más clara de su vida y sus sueños antes de que se los truncaran al ser asesinada.

“Es realmente una pesadilla”, dijo Sandra Montes, quien es pariente de la familia política de Gómez Mulett. “Todavía no puedo creer que esto sea real, que esté sucediendo”.

TENÍA MUCHO CORAZÓN

Poco antes del falso matrimonio, Gómez Mulett comenzó a cuidar a una anciana que sufría de Alzheimer en su residencia en Hialeah. Ellas se conocieron en el mes de noviembre. La anciana era la madre de Colón, su futuro esposo y asesino.

Llegaron a un acuerdo. Él le ofreció que la ayudaría a obtener la ciudadanía estadounidense a cambio de que Gómez Mulett cuidara de su madre Gladys Monagas, una anciana de 86 años de edad.

En algún momento de Navidad, la octogenaria le propuso a su cuidadora conocer a su hijo Roberto Colón.  Aprovechó el momento para revelarle que él era soltero y que podía ayudarla a conseguir sus papeles más rápido.

Y así, un día martes, en una sala de audiencias en Delray Beach, Gómez Mulett y Colón se casaron. Compartieron un beso parcial y de esta manera cimentaron su trato.

Este arreglo no iba a ser romántico, sino más bien una asociación comercial. Ella, dicen familiares y amistades, no lo quería como marido, no quería tener nada que ver con él románticamente.

Gómez Mulett seguiría viviendo y cuidando a la madre de Colón en Hialeah, mientras que él, a cambio, seguiría en su casa de Boynton Beach. El convenio era ese, que ayudaría a su “mujer” a conseguir sus papeles, pero ninguna relación marital como tal, sostuvo Margarita Arango, una amiga cercana y confidente de Gómez Mulett.

Pero, la científica sintió que Colón quería más, dijo Arango, una de las pocas personas con las que Gómez Mulett compartió la noticia del matrimonio falso.

“Creo que quería una relación más formal”, dijo Arango. “Ella no quería nada con él. Ella le habló de los papeles. Y él estuvo de acuerdo, pero ella fue muy clara y le dijo que no quería tener ninguna relación de marido a mujer o íntima. Y él estuvo de acuerdo con eso“.

Luego de unas tres semanas que contrajo  matrimonio en el tribunal, las llamadas telefónicas que Gómez Mulett le hacía a diario a sus seres más cercanos se detuvieron.

El 5 de marzo, cinco semanas después de casarse, se conoció la trágica noticia, los restos de la madre colombiana los encontraron en el patio trasero de la casa de su reciente esposo; un hogar  en el que nunca vivió. Para Gómez Mulett, el sueño americano se convirtió en una pesadilla.

Antes que arrestaran al presunto homicida, éste le dijo a la policía que él y Gómez Mulett acordaron casarse el 26 de enero, unas pocas semanas después de conocerse. Tenían un trato que se canceló porque no confiaba en ella. Creía que ella le había robado miles de dólares a su madre. Aunque familiares y amistades rechazan dichas acusaciones.

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