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¿Quieres reforzar la flora intestinal? Tres yogures te ayudarán a conseguirlo

El yogur natural es la opción más equilibrada para conseguirlo, pero no es la única, hay otras

¿Quieres reforzar la flora intestinal? Tres yogures te ayudarán a conseguirlo

Es importante cuidar la flora intestinal. (Foto: Redes)

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Redacción: ruben.bolivar
23 Ago 2021 | 16:03 h

El organismo tiene sus modos para hacernos saber cuándo algo no funciona bien. La tarea nuestra es saber escuchar e interpretar esas señales y saber tomar cartas en el asunto para prevenir o actuar ante un problema de salud y mejorar nuestro bienestar.

La flora intestinal a menudo no funciona como debería. Esto dificulta que el cuerpo se pueda defender con garantías de infecciones y ataques parecidos.

Hay que recordar que la flora intestinal o microbiota es un conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino. Estas son bacterias beneficiosas que ayudan a defendernos de bacterias, enfermedades y virus. Además, contribuye en la producción de vitaminas y la correcta absorción de minerales.

Cuando la flora intestinal se altera el cuerpo se debilita, por lo que se debe trabajar para mejorarla. Una de las maneras de hacerlo es a través de una buena alimentación, y el yogur tiene mucho que decir al respecto.

Este alimento es conocido como una fuente natural de probióticos que permite controlar los niveles de azúcar en la sangre y equilibra el colesterol.

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Hay tres tipos de yogures que se debe tener en cuenta: el yogur natural entero, el yogur griego y el kéfir.

Yogur natural entero: Nos puede ayudar a recuperar la flora intestinal. Para escoger el más adecuado se debe prestar atención a la etiqueta y a su composición: es muy indispensable que esté hecho a base de leche y fermentos lácticos. El resto de ingredientes tan sólo aportarán calorías vacías y perjudicarán nuestra salud.

Yogur griego: esta es otra opción bastante saludable que puede ayudar a recuperar una flora intestinal dañada. Se diferencia del yogur natural entero en que en este caso se ha filtrado el suero líquido dándole así una consistencia más espesa.

“Esta opción tiene un índice de grasa láctea más alto, de entre el 9 y el 10 %, mientras que un yogur normal no supera el 3,5 %. Asimismo, tiene aproximadamente entre un 8 y un 16 % de proteínas, el doble que los demás yogures”.

Si se quiere empezar a cuidar la dieta y reducir poco a poco el número de calorías que se ingiere, la mejor opción sigue siendo el yogur natural normal, pero se puede dejar el yogur griego para cuando se apetezca cambiar de sabor y textura sin necesidad de añadidos.

Kéfir: Este producto no se puede considerar un yogur en sí mismo, aunque por su aspecto, sabor y textura puede parecerlo. Es un producto lácteo líquido y fermentado que se obtiene por una doble fermentación: la ácido-láctica y la alcohólica. Se puede preparar de cualquier tipo de leche, aunque la de vaca es la más habitual.

“Este producto contiene altos niveles de vitamina B12 y K2, calcio, magnesio, biotina, folato, enzimas y probióticos que ayudan a mejorar nuestra flora intestinal y a prevenir enfermedades como el síndrome del colon irritable y la enfermedad de Crohn”.
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